En los primeros 30 días te traigo 10 personas serias interesadas en reformar. Si no lo consigo, no me pagas ni un euro y la pérdida es mía.
He visto muchas obras por dentro y he hablado con muchos reformistas hartos. Al final el problema siempre es el mismo: el trabajo es bueno, los clientes terminan contentos, pero esa felicidad no te trae más obras. Cada reforma acaba y empiezas de cero. Eso es exactamente lo que he aprendido a arreglar.
Trabajo con muy pocos reformistas a la vez. Uno por zona o provincia. Así me aseguro de que quien me contrata no comparte clientes con nadie más. Si pusiera el mismo sistema para dos reformistas en la misma zona, me repartiría los mismos clientes en dos y a ninguno le daría lo que prometo.
No vendo cursos. No vendo paquetes "silver-gold-platinum". Vendo una gestión diaria y constante que te trae clientes serios. El primer mes solo cobro si cumplo, y cada mes decides si seguimos. La última vez que un cliente decidió no continuar me llamó feliz. El motivo era que se jubilaba.

Noel, Director de Publia
No tienes que aprender nada nuevo. No tienes que tocar un ordenador. No vas a tener que abrir cuentas raras ni rellenar formularios. Solo respondes el WhatsApp como ya haces ahora.
Hablamos 15 min por teléfono o vídeo, lo que prefieras. Te explico cómo funciona, miramos tu zona y, si encaja, te digo precio. Sin compromiso, sin venderte humo. Si veo que no es para ti, te lo digo en el primer minuto.
Con tus obras reales como prueba, con tu cara y con tus precios. Yo me ocupo de todo lo de internet: los anuncios, la página, los filtros para que solo te escriban personas serias. Tú apruebas todo antes de que salga.
Las peticiones de presupuesto te llegan directas al WhatsApp. Personas serias, de tu zona, con presupuesto. Tú llamas, vas a ver la casa y presupuestas como sabes. Yo afino el sistema cada semana mirando los números.
Con esa inversión, te entrarían unos 4 presupuestos serios al mes.
De ellos cerrarías aproximadamente 1 reformas nuevas.
Pasarías de 2 a 3 reformas al mes.
Que se traducirían en 4000€ de margen adicional cada mes.
De cada euro que me confías, te devuelvo 3
Estos números son orientativos. Los hacemos juntos con los tuyos reales en la llamada, sin estimaciones de catálogo.
Si en los primeros 30 días no te entran al menos 10 peticiones de presupuesto de personas serias de tu zona, no me pagas un euro. Sin letra pequeña, sin trampas semánticas, sin asteriscos. Lo firmo en el contrato y respondo con mi nombre. Si no creyera de verdad en lo que hago, no me la jugaría así contigo.
— {Tu nombre}
Prefiero perderte ahora a perderte en el contrato. No trabajo con cualquier reformista: cada cliente tuyo decepcionado es publicidad negativa de mi sistema, así que filtro yo también.
Responder el WhatsApp cuando entren peticiones. Ir a ver las casas que te interesen. Presupuestar como sabes. Y mirar conmigo los números una vez por semana (15 minutos). Punto. No tienes que aprender nada de internet, no tienes que abrir cuentas, no tienes que pasar horas delante del ordenador.
Depende de tu provincia y de cuánto quieras invertir en anuncios. Como referencia: la mayoría empieza con un mínimo razonable mensual en publicidad para que el sistema tenga datos suficientes para funcionar, más una fee de gestión. La cifra exacta para tu caso te la doy en la llamada de 15 minutos, sin compromiso. Si te parece cara, lo dices y nos despedimos amigos.
Es la pregunta que todos los reformistas me hacen, y tienen toda la razón en preguntarla. Por eso el sistema lleva un filtro previo: antes de que la conversación llegue a tu WhatsApp, la persona tiene que decir qué quiere reformar, dónde, cuándo y qué presupuesto orientativo maneja. Si pasa el filtro, te llega. Si no, no te molesta. Los curiosos se filtran solos cuando ven que les preguntamos por el presupuesto.
Las primeras 2-4 semanas son de calibración: el sistema aprende qué creatividad, qué público y qué oferta funcionan en tu zona y para tu tipo de reforma. A partir de ahí el coste por petición seria se estabiliza. Por eso la garantía es a 30 días, no a 5 días. Cualquiera que te prometa resultados en una semana no sabe lo que hace o te miente.
No. Mes a mes. Si después del primer mes no estás contento, te vas y no me debes nada (esa es la garantía). Si después del tercero ya no te interesa, te vas. No quiero clientes atrapados: quiero reformistas que se quedan porque ya no se imaginan trabajar sin esto.
Te lo digo en la llamada. Antes de proponerte nada, miro datos de tu zona: cuánta gente busca reformas en tu provincia, qué competencia hay y qué se puede esperar. Si tu zona es demasiado pequeña para que esto te salga rentable, te lo digo. Tengo más interés que tú en no aceptar un caso que no va a funcionar: cada caso fallido es publicidad negativa.
Matemáticas, no marketing. Si pongo los mismos anuncios (misma zona, mismo tipo de reforma) para dos reformistas, las mismas personas van a ver los dos anuncios. Cuando una persona quiere reformar, escribe al primero que ve o al que más le guste, no a los dos. Si te divido los clientes con otro, te doy la mitad. Si trabajo solo contigo en tu zona, te los doy todos. Es así de simple.
Buena pregunta y la respuesta corta es: también, pero no solo. Si vendiera captación de clientes y no supiera captar a los míos, sería mala señal. Este anuncio que has visto es, en sí mismo, parte de la demostración. Tú leyéndolo eres la prueba de que mi sistema funciona.
15 minutos. Por teléfono o vídeo, como prefieras. Te explico el sistema, miro si tu zona está libre y te digo precio. Si no encajas o no veo que pueda darte resultados, te lo digo en el primer minuto y nos despedimos.
Si después de los 15 minutos crees que no te he aportado nada, te invito al café.